Este proyecto de remodelación parte de una cocina de autoconstrucción en una casa de campo ubicada en Teotihuacán, Estado de México.
El principal desafío fue trabajar sobre una base existente que presentaba desniveles, proporciones irregulares y una modulación poco funcional, sin recurrir a una demolición total.
La intervención se centró en corregir, alinear y aprovechar la estructura existente, redefiniendo sus proporciones para poder revestirla y darle una imagen más limpia y contemporánea.
La selección de materiales, texturas y acabados buscó modernizar el espacio sin perder su esencia campirana, conservando una atmósfera cálida, sencilla y vinculada con el carácter rural de la vivienda.
El resultado es una cocina renovada, más ordenada y funcional, donde lo existente se transforma en parte de la propuesta. Un espacio que equilibra tradición y contemporaneidad, demostrando que una intervención precisa puede dar nueva vida a una construcción previa sin borrar su identidad.
